En las charlas de un taller literario, el maestro Jorge Arturo Ojeda siempre se emociona sesión a sesión trayendo libros que ha publicado: La mariposa, Hombres amados –por sólo mencionar algunos– con el afán de deshacerse de ese bonche de libros que ya no caben en su casa porque es así como la editorial (Fontamara) le paga: con ejemplares.
—Traigo tres ejemplares, 20 pesos mi libro; si lo quieres y no traes dinero pero lo vas a leer, te lo regalo —sonríe. “La casa editorial invierte en libros” (Datus, 1991:35), lo cual significa que a su vez invierte en el autor, editor, traductor, ilustrador, vendedores, publicistas, fabricantes del papel; de esta manera, el ingreso que recibe de los derechos de autor, libreros y quienes compran el libro debe ser mayor al dinero que invirtió en un inicio: “la editorial, como cualquier otro negocio, espera recibir más dinero del que invierte” (Datus, 1991:35). “El editor trata de reducir los costos e incrementar sus ingresos por el mismo concepto. Pero está consciente de que la obtención de las ganancias implica una inversión de capital” (Datus, 1991:35), ya que si los precios son muy altos difícilmente se podrán vender y, por ende, los ingresos descienden. De ahí que sea muy importante que la casa editorial busque la mejor forma para satisfacer a todos aquellos personajes intermedios que intervienen desde del autor hasta el lector. “La manera más segura de aumentar los ingresos es vender más libros” (Datus, 1991:35). En la edición, “los costos por unidad de libro se reducen drásticamente en la medida en que aumenta la cantidad de ejemplares impresos” (Datus, 1991:35). Este punto es sumamente crucial porque de él depende un futuro sustentable para la empresa editorial saludable, vigorosa. Una segunda opción es a través de los costos automáticamente variables (pago de derechos de autor, pagos de imprenta, almacenamiento, empaquetado) y los costos no variables (preparación editorial, composición de originales). En lo que complace a los ingresos se van a ver reflejados en lo que respecta al precio con el que se oferta al público, la cantidad de ejemplares vendidos, descuentos a librerías y precios especiales, ya que de esto dependerá el ingreso final que se obtenga a partir de la financiación inicial. Es aquí que un buen criterio editorial surge al intentar integrar costos e ingresos. “El genio editorial determina cómo incrementar cantidades, reducir precios y al mismo tiempo obtener ganancias” (Datus, 1991:40). Se trata de saber cómo lidiar con el aumento de precios y no reducir la venta; usar un papel más económico pero exponerse a que no le guste la presentación al público, etcétera. La razón está en que al aumento de la cantidad de ejemplares, se reducen los costos por unidad. Es decir, si la casa editorial “logra vender todos los ejemplares, la ganancia del editor sube considerablemente en relación con la inversión que arriesga en los costos de producción en la medida en que se amplía el tiraje” (Datus, 1991:46). Esto significa que aun cuando se invierta más en papel e impresión, los costos de producción van a reducirse porque entre más ejemplares haya, más barato sale cada libro y, por lo tanto, existe la posibilidad de que al ser más accesible el libro se venda más y, por ende, las ganancias son más redituables. Evidentemente, si las ganancias son buenas significa que se podrá recuperar la inversión. De ser así, “el editor, igual que otros hombres de negocios, tiene una especie de permiso por parte de la sociedad para publicar libros con fines lucrativos. Al arriesgar paga a la sociedad por este privilegio” (Datus, 1991:53). Esperemos sea así. Gracias editor. REFERENCIA
Ahora bien, ¿cómo se pueden calcular los costos en la producción editorial? De acuerdo con Datus Smith existen dos maneras. Una de ellas es clasificar los costos de la siguiente forma: costos de preparación editorial (honorarios de autor, correctores de estilo, traductores, diseñadores), manufactura (costos de impresión), comercialización y distribución (recoger, empaquetar, cargar, promover). 

- Datus C. Smith. “3. Aspectos financieros”, en Guía para la publicación de libros. UdeG/ASEDIES-México, 1991.


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