sábado, 8 de mayo de 2010

Compre su libro ahora, le garantizo que no se arrepentirá


Como parte de las estrategias para colocar los libros al alcance de las personas, la promoción editorial es “el campo que mediante la imaginación y la agilidad mental atrae rápidamente los ingresos” (Datus, 1991: 131), por lo que la construcción de una ágil campaña publicitaria dará a conocer al libro y las razones por las que debe de adquirirse.


Lo que sí hay que tener presente es que “no existe una fórmula precisa que pueda ser usada para todos los libros” (Datus, 1991: 131), de ahí que cada libro presente necesidades específicas. Lo que sí es relativamente uniforme es que sea el 10 por ciento lo que se destine de las ventas de la primera edición a la publicidad.


En general, existen seis elementos promocionales de libros: el forro del libro –cuarta de forros– (gancho visual); ejemplares de obsequio para reseñas en periódicos y revistas (entre 25 y 200, mismos que se restan del total de ingresos esperados); presentaciones (líderes de opinión, conferencistas, distribuidoras); anuncios entre libros (avisos de la próxima aparición de un libro, especificando la fecha, su precio y el descuento correspondiente); visitas de vendedores a librerías, escuelas y demás (cuya función es la de vender directamente, más que la de promocionar); y publicidad impresa (espacios como revistas o periódicos).


Otro método para animar a la gente a adquirir libros es mediante el uso de cupones porque, aparte de incitar a que los lectores compren un determinado texto, también permite a las editoriales obtener “información acerca del tipo de clientes que contesta los anuncios y muestra la capacidad de penetración de distintos medios publicitarios” (Datus, 1991: 137). En este sentido también son útiles los anuncios por correo postal, ya que incluyen en ellos volantes impresos, así como la lista de los destinatarios a los que se dirigen.


Otros medios para publicitar libros podrían ser la radio y la televisión, pero Datus Smith alega que estos espacios no resultan tan efectivos puesto que la mayoría de los receptores no están interesados en este tipo de información. Aquí cabría aclarar que las necesidades y códigos de cada medio son distintos y, por lo tanto, el de sus audiencias también. Un lector puede encontrar más placentero leer reseñas o recomendaciones de libros en los diarios o revistas y volver a ellos cuantas veces sea necesario; en cambio, la información efímera que proporciona la radio y la televisión puede resultar contraproducente para él, por ejemplo.

Naturalmente los carteles en folletos o volantes, exposiciones y presentaciones de libros resultan efectivos. Dentro de las exposiciones el papel de las ferias de libros resulta imprescindible para la venta de libros ya que proporcionan un espacio donde es posible conjuntar a gran cantidad de editoriales que, además de ofrecer los títulos de colección, hacen un especial énfasis por promover los títulos más recientes que ha publicado la editorial. También en estos espacios, los autores llevan a cabo presentaciones de sus textos más recientes para que la gente los conozca y esto, en muchas ocasiones, resulta muy positivo.


En el supuesto que la editorial sea de reciente creación o de autores nuevos, se puede llevar a cabo un catálogo general en el que se incluyan todos los títulos editados por la editorial; también puede suceder que exista una colaboración estrecha entre los editores y los libreros con la finalidad de vender más libros.


Los libros ganadores de premios nacionales como internacionales son beneficiados en gran medida ya que aparte de hacerse acreedores del reconocimiento por parte de la institución o la editorial, éstas se encargan de hacerle publicidad a el/la ganadora del premio que promueven entre sí.


Aunque Datus Smith menciona estas vías para hacer efectiva la publicidad de un libro, la publicidad de boca en boca resulta ser muy efectiva porque si algún conocido lee un texto y le gusta mucho no tardará en recomendárselo y le dejará a uno la espinita por saber qué más pasa en él; si bien no es necesario que nos encante, siempre está la posibilidad de sugerírselo a nuestro mejor enemigo.


En el supuesto que la promoción funcione, “la editorial debe invertir el grueso de su presupuesto en ést[a] y tomar la dolorosa decisión de suspender el apoyo a los que no se venden” (Datus, 1991: 146), pues ya en este punto es cuando se da a conocer si está o no marchando la campaña publicitaria y si la gente está generando una respuesta positiva; ya que a fin de cuentas, lo que se busca es crear en la gente la necesidad de adquirir el libro y esto se logra solamente si se seduce a la víctima: el lector perfecto.


REFERENCIA: Datus C. Smith. “Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro”, en Guía para la publicación de libros. UdG/ASEDIES-México, 1991.


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