
Una vez que el trabajo intelectual de todo el proceso que hemos descrito hasta ahora por fin se encuentra estructurado y organizado, el manuscrito está listo para ser impreso y reproducido. Esta labor se lleva a cabo en la imprenta y es aquí donde por fin el texto se materializará en un libro.
Hay que tomar en consideración que tanto la imprenta como la editorial “realizan un esfuerzo común para producir mejores libros a precios más bajos y distribuirlos más ampliamente, lo que redunda en ganancias para ambas” (Datus, 1991: 95), por lo que es importante que trabajen conjuntamente para que los dos resulten beneficiados.
Para Datus Smith, la impresión era la rama más difícil de la industria editorial pues tiempo atrás esta labor requería de años de experiencia, ya que su trabajo era similar al de un artesano: pieza por pieza, mano a mano y con sencillez y extremo cuidado. Para poder manufacturar un libro se requieren de tres procesos grosso modo: la composición (arreglo de las palabras), la impresión (aplicación de la tinta al papel) y la encuadernación (ordenamiento y sujeción de las hojas impresas).
Para el primer paso, la composición, es necesario destacar cinco opciones: la manual, la cual además de ser el método más económico “tiene la ventaja de que es más fácil capacitar un tipógrafo manual que al operador de una máquina complicada. Incluso es posible para un tipógrafo manual lograr una delicadeza y precisión fuera de alcance de una máquina” (Datus, 1991: 97); no obstante, el resultado es lento y el desgaste de las piezas puede disminuir la calidad de la impresión. “Una impresión ocurre cada vez que el tipo hace contacto con el papel en la prensa; por cada mil ejemplares de un libro, los tipos sufren de mil impresiones” (Datus, 1991: 97), por lo que el desgaste es inevitable.
Similar a la composición manual se encuentra el monotipo, el cual emplea una pieza de metal para cada letra. Para poder llevar a cabo esto es necesario un teclado que perfora una cinta de papel, y el fundidor, que moldea y ordena las letras. La impresión en linotipo, en cambio, produce líneas completas de letras en lugar de tipos individuales, lo cual significa que se funde una línea o renglón completo. En tanto que la fotocomposición es una medio electrónico que reproduce la imagen de los caracteres en una película o papel fotográfico. El desktop publishing, el método más reciente para la composición consiste en la integración tipográfica a través de un procesamiento de palabras en una computadora, lo cual ha llevado a dejar sin trabajo a los tipógrafos tradicionales. Una vez que se tiene el método de composición es hora de imprimirlo. Para poder plasmar la tinta sobre el papel existen los siguientes procesos. En la impresión directa con tipos metálicos la tinta se aplica en la superficie elevada de los tipos y se presiona el papel contra ellos; más adelante en vez de tipos serían placas (hojas delgadas). En la impresión litográfica “la imagen se reproduce sobre una placa plana y se trata de que la tinta se adhiera sólo a la parte de la superficie que ocupan los símbolos. Cuando el papel se encuentra entre el cilindro cubierto con blanket y la prensa, la tinta es transferida al blanket, y entonces pasa al papel” (Datus, 1991: 104); es así como la impresión offset de hoy en día funciona. La ventaja de la impresión en offset es la de poder imprimir la composición tipográfica, dibujos, fotos y manuscritos simultáneamente. Un tercer tipo de impresión es la que se lleva a cabo sin presión, es decir, a través de imágenes electrostáticas. De esto el mejor ejemplo es la “xerografía”, la cual imprime pequeñas cantidades de ejemplares sin el alto costo que implican ediciones normalmente reducidas. Por último, la serigrafía recurre a una pantalla de seda, nylon, algodón o malla metálica que funge como un papel tapiz y es utilizada para imprimir pequeñas cantidades de carteles o páginas a color. Finalm Pero, ¿cuál va a ser la cubierta del libro a la cual se va a forrar? Aun cuando la impresión de los forros no corresponde a la encuadernación, sí están directamente relacionados con el diseño y la impresión, así como con los materiales que harán de un forro visual y táctilmente atractivo para el público. Podemos referirnos a los forros brillantes, barnizados, de cartón, tela, pasta, piel, etcétera, que influyen directamente en si el lector compra el libro o no. De ahí la importancia en tener sumo cuidado en estos tres aspectos de la manufactura de un libro. REFERENCIA: Datus C. Smith. “Producción del libro: impresión y encuadernación”, en Guía para la publicación de libros. UdG/ASEDIES-México, 1991.
ente, tras la impresión, el último momento es la encuadernación. En primera instancia, los pliegos impresos deben doblarse y compaginar sus hojas de tal forma que las páginas se encuentren en el orden que les corresponden. Esto antes se hacía a mano, aunque ahora es común que las máquinas lo hagan.
Después de que han sido dobladas y compaginadas las hojas, lo que precede es sujetarlas. La manera sencilla es por medio de grapas o encuadernación a caballo hasta un aproximado de 50 hojas; mientras que textos con mayor volumen de páginas se recomienda coserlas, y a otros tanto se les aplica una encuadernación rústica o hot melt, la cual aparte del cosido se les aplica un pegamento especial para sujetar las hojas; la encuadernación americana ocupa el pegamento mas no la cosida.


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